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VOLUMEN DE TRABAJO PARA LANZADORES ABRIDORES: PARTE 1

| Motus
Reading Time: 27 minutes

Recientemente se ha hablado mucho sobre el volumen de trabajo de un lanzador y el impacto que este puede tener en la salud de un atleta una vez empiece la temporada 2020.

Dentro del contexto del béisbol, específicamente se habla de si ¿Habrá un mayor riesgo de lesiones para los lanzadores cuando la temporada comience de nuevo? Si es así, ¿cuáles son algunas posibles soluciones para mitigar estos problemas?

Utilizando los datos presentados por Ben Hansen (Simulando torsión del codo por distancia de lanzamiento) y los datos recopilados en Driveline a través del sensor motusTHROW, pude construir un modelo aproximado del impacto de varios programas de entrenamiento en el volumen o carga de trabajo de un lanzador. Si bien el propósito principal de este blog no es una revisión extensa de cada una de estas métricas, puede encontrar descripciones más detalladas de las métricas utilizadas en este artículo aquí.

Si no está familiarizado o nunca antes ha visto estas métricas, hay unos puntos claves: A cada lanzamiento/tiro se le otorga un valor. Las sumas de estos lanzamientos/tiros individuales se pueden utilizar para evaluar los cambios en el volumen o carga de trabajo total que experimenta un lanzador por cada tiro o lanzamiento.

Esto es diferente a lo que normalmente observamos, donde se cree que contar los pitcheos de un lanzador durante un juego es la mejor manera de cuantificar el volumen, o carga de trabajo de un lanzador. El solamente contar lanzamientos durante un juego ignora todos los demás tiros que se han hecho antes del juego, tanto durante la sesión de long toss como durante el bullpen previo al partido; así como también los lanzamientos hechos entre apariciones (por ejemplo: sesión de bullpen de un lanzador abridor entre aperturas). 

¿Lanzaste bullpens entre salidas? ¿Juegas otra posición ? ¿ A qué nivel de intensidad fueron los lanzamientos que hiciste? Estos son los tipos de preguntas que debemos hacernos cuando se habla de la administración de carga/volumen de trabajo en el contexto del béisbol.

Carga de Trabajo/ Volumen Crónico 

chronic workload

Normalmente se cree que lanzar más o más a menudo, es inherentemente más peligroso. Eso puede ser cierto, hasta cierto punto, ya que hacer más lanzamientos dará como resultado más posibilidades de lesión, pero al mismo tiempo no necesariamente aumentará la probabilidad real de lesión. La carga de trabajo o volumen crónico es lo que Motus usa para describir los hábitos de lanzar de un atleta durante períodos de tiempo más largos, en este caso 28 días.

Algunas Investigaciones han demostrado que mayores cargas de trabajo crónicas también pueden permitir a los atletas hacer más lanzamientos a corto plazo. Estas mayores cargas de trabajo crónicas permitieron a los atletas manejar cargas de trabajo agudas más grandes, y también permitieron a los atletas ser más adaptables a los cambios en sus proporciones crónica-aguda (PCA).

 Normalmente, cuando se habla de volumen o carga de trabajo, el enfoque es la restricción/reducción del volumen de trabajo de un atleta (disminuir la cantidad de pitcheos/tiros) con la idea de prevenir lesiones; sin embargo, en la mayoría de los casos, el desarrollo de una base más amplia de volumen de trabajo crónico es fundamental para permitir que un atleta pueda soportar los rigores de una temporada completa.

Para aumentar el volumen de trabajo crónico de un atleta, necesitamos que su volumen de trabajo agudo sea mayor que su volumen de trabajo crónico (PCA> 1.0), pero aumentar este valor muy rápido puede tener efectos adversos. Se encontró un mayor riesgo de lesiones en los jugadores de béisbol a nivel de secundaria cuando su PCA era mayor de 1.3. Vale la pena señalar que hay investigaciones contradictorias y opiniones resultantes sobre el uso del PCA como una indicación de riesgo de lesión. Es muy poco probable que una sola métrica determine la probabilidad de lesión de un atleta. No obstante, controlar el grado en que cambia el volumen de trabajo de un atleta a través del tiempo puede ser valioso.

Mientras que la mayoría de los programas de lanzar actualmente se centran principalmente en el conteo de lanzamientos y la distancia a la cual se “suelta”, deberíamos poner más énfasis en el volumen de trabajo generado por cada lanzamiento individual. Creo que la mayoría de las personas estarían de acuerdo en que hacer que un lanzador realice 100 lanzamientos el primer día no es la manera ideal de hacer las cosas, de la misma manera, no irías al gimnasio  después de semanas / meses de descanso e intentarías levantar la mayor cantidad de peso posible (1Rep Max). Pero, ¿qué implica una acumulación de volumen de trabajo crónico más objetiva y basada en el volumen de trabajo de cada atleta?

A continuación, presentaré dos programas de lanzamiento diferentes que los atletas profesionales pueden seguir durante su temporada muerta, específicamente los lanzadores abridores. Analizaremos múltiples escenarios para su regreso a la temporada y el efecto que estos escenarios tendrán en su volumen de trabajo.

Por el bien de este blog, asumiremos que el plan de lanzar entregado por equipos de MLB durante este período refleja una de las siguientes dos opciones:

Org. A- Similar a un un programa de entrenamiento de Spring Training. 

Día 1: “Día Antes”- Tiros con las pelotas Plyocare + Soltar largo-Extensión (Similar a un día Híbrido B)

Día 2:  “Live BP/Juego Simulado”- (35 Lanzamientos)

Día 3: “Día  Después”- Soltar suave hasta una distancia de 90 pies (similar a un día de recuperación)

Día 4: Libre

Día 5: “Día Antes”- Tiros con las pelotas Plyocare + Soltar largo-Extensión (Similar a un día Híbrido B)

Día 6: “Bullpen”- Tiros con las pelotas Plyocare + sesión completa de Long toss + Bullpen ( 35 lanzamientos) 

Día 7: “Dia despues”- Soltar suave hasta una distancia de 90 pies (similar a un día de recuperación)

Org. B-  Esperar por más información. 

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Día 1: “60-90”- Soltar a una distancia entre 60-90 pies

Día 2: “120+”- Soltar largo hasta unos 120 pies de distancia

Día 3: Libre

Día 4: “60-90”- Soltar a una distancia entre 60-90 pies

Día 5: “120+”- Soltar largo hasta unos 120 pies de distancia

Día 6: “60-90”- Soltar a una distancia entre 60-90 pies

Día 7: Libre

Cubriremos las opciones para tratar con un lanzador en la organización A en este blog y el lanzador en la organización B en el siguiente blog.

Es muy probable que la mayoría de los lanzadores llegarán a “spring training“ en algún lugar entre estos dos ejemplos cuando se reinicie la temporada 2020, así también como en cualquier otra temporada. Estos dos ejemplos servirán como modelos del impacto de la carga/volumen de trabajo de los lanzadores para regresar a la acción y a la misma vez, minimizar el riesgo de lesiones; sin embargo, cada atleta debe ser evaluado individualmente y de manera realista. Un lanzador que no puede lanzar lo suficiente durante este tiempo (cuarentena) requerirá más tiempo que un lanzador en cualquiera de las dos rutinas presentadas anteriormente para prepararse para la temporada. Mientras que un lanzador que puede mantener una rutina similar a la de la temporada posiblemente podría “estar listo” antes.

Otro factor a considerar son las rutinas de un lanzador individual, tanto el día del juego como entre juegos. ¿Lanzas pelotas PlyoCare? Si es así, ¿las utiliza todos los días o solo una parte del tiempo? ¿Es usted de los que prefiere múltiples bullpens para refinar su arsenal? ¿Se sentiría cómodo renunciando a los bullpens por completo y solo lanzar en juegos?

Esta tabla muestra el volumen de trabajo de 1 dia por sesión de entrenamiento durante la cuarentena.

Lanzador Abridor- Org. A

Comenzaremos examinando a un lanzador en la Organización A. A este lanzador se le han dado instrucciones de seguir una rutina similar a la de “spring training”. Dos veces por semana lanza aproximadamente 35 lanzamientos en el montículo, una sesión de “live bp” si es posible. Es posible que pierda algunas sesiones de entrenamiento, pero asumimos que por lo general, puede seguir el plan de entrenamiento prescrito cada semana.

El gráfico anterior nos muestra el volumen de trabajo estimado para cada día, así como el volumen de trabajo crónico. En este escenario, suponemos que el atleta ha estado repitiendo el mismo programa de entrenamiento cada semana y los volúmenes de trabajo no han cambiado durante los últimos 28 días. Por lo tanto, el volumen de trabajo crónico se representa como un número estático: 18.7 unidades en este caso.

Otro elemento a considerar son los viajes durante la temporada regular.En esta simulación, le asigné al atleta dos días completamente libres. Es posible que algunos lanzadores puedan seguir lanzado o practicando al mismo ritmo, mientras que otros pueden necesitar más de una semana para volver a su ritmo anterior. 

Si la temporada comenzara ese día, este atleta habría acumulado 18.7 unidades de trabajo crónico (línea negra en la parte superior de la tabla). Entre los atletas, este número es en su mayoría arbitrario, ya que cada atleta requerirá una cantidad diferente de volumen de trabajo crónico dependiendo de sus respectivas rutinas antes del juego (por ejemplo si lanza o no pelotas PlyoCare, el tipo de  Long Toss que tienden a hacer, etc.) y rutinas entre salidas (que tiende a hacer este lanzador entre salidas: ¿una o dos sesiones de bullpen?). Una mayor cantidad de trabajo crónico permite cargas de trabajo diarias más grandes y, posteriormente, cargas de trabajo agudas más grandes sin llevar al atleta a un mayor riesgo de lesión (> PCA). Luego de tomar en cuenta los dos días de viaje para regresar a “spring training”, el atleta tiene 16.5 unidades de volumen de trabajo crónico. 16 unidades de trabajo no significan mucho hasta que le aplicamos algún tipo de contexto.

Según el programa de entrenamiento previo del atleta y el número promedio de lanzamientos por entrada en MLB el año pasado (16.87), podemos dividir el volumen de trabajo diario en partes más específicas, como se ve a continuación:

Esta tabla muestra el volumen estimado asociado con cada actividad previa al juego para el jugador A.

En este ejemplo, los lanzamientos de calentamiento no se contaron por separado. Al evaluar a un lanzador individual, recomendaría hacer estas determinaciones más específicas (calentamiento vs. juego, “long toss” antes del juego, bullpen antes del juego, etc.). Por el bien de este blog, una estimación aproximada debería ser suficiente.

Esta tabla muestra la proporción de volumen de trabajo agudo a crónico (PCA) correspondiente para varios volúmenes de trabajo de un día. Estos se dividen en tres escenarios: 0 días libres entre aperturas, día libre después de una apertura y día libre antes de una apertura.

Podemos usar la tabla de volumen de trabajo del día del juego mostrado arriba para evaluar el impacto de varios 1 DWL en la cantidad de lanzamientos durante un juego. Usando esta tabla, también podemos ver la PCA resultante para cada una de las tres primeras salidas.

Si este lanzador abriera el juego ese día, sin dejar de mantener una carga de trabajo similar a lo que ha estado siguiendo (PCA = 1.0), este lanzador estaría preparado para tener un 1 DWL de 52 unidades (~ 6.7 entradas). También es importante tener en cuenta el impacto de esto a largo plazo. Debemos tener en cuenta el hecho de que este lanzador debe poder sostener ese volumen de trabajo dentro de una rotación de cinco abridores. A continuación se muestran las diferentes rutinas entre aperturas en la que basamos estos valores. Estos entrenamientos se refieren al programa de lanzar proporcionado por la organización; es por eso que el día 5 se etiqueta como “Día después”, pero a veces ese día también puede ser el día antes de la apertura.

0 Días Libres Entre Aperturas

Día 1: Salida/apertura Día 2: Día Después Día 3: Día antes Día 4: Bullpen Día 5: Día después Día 6: Salida/apertura. 

Día libre luego de una apertura

Día 1: Salida/apertura Día 2: LIBRE Día 3: Día antes Día 4: Bullpen Día 5: Día Después Día 6: Salida/apertura

Día Libre antes de una apertura

Día 1: Apertura/salida Día 2: Día después Día 3: Día Antes Día 4: Bullpen Día 5: LIBRE Día 6:  Apertura/salida

Observando la matriz de volumen de trabajo del día del juego, podemos ver que si bien este lanzador podría manejar un volumen de trabajo un poco mayor en su primera salida, esto afectaría las dos siguientes salidas. Un 1 DWL de 52 unidades de carga de trabajo le daría un PCA elevado en su tercera apertura (1.32). En otras palabras, este lanzador teóricamente podría lanzar más entradas el primer día, pero esta decisión podría afectar su habilidad de prepararse para lanzar cada seis días.

Un ejemplo de esto en un contexto fuera de béisbol sería imaginar que ha estado haciendo 3 series de 8 repeticiones de press de banca (bench press) durante algunas semanas. Probablemente podría hacer 4-5 series de 8 repeticiones, pero esto afectará su rutina cuando retorne a lo que normalmente está acostumbrado (3×8).

Por esa razón, necesitamos establecer el volumen de trabajo más alto que este lanzador podría soportar el día 1 y también cada seis días, sin que su PCA suba por encima de 1.3. Si bien mencionamos anteriormente que un PCA por debajo de 1.3 no garantiza un cambio en el riesgo de lesiones, preferiría ser cauteloso en lugar de ser muy agresivo. Usando la tabla de volumen de trabajo del día de juego, vemos que un 1 DWL de 46 unidades le permitiría a este atleta hacer tres aperturas consecutivas con el mismo volumen de trabajo. Cualquier 1 DWL más alto y este lanzador corre el riesgo de aumentar su volumen de trabajo agudo muy rápido.

En este ejemplo, el atleta sigue el programa en su totalidad entre cada salida, con volumen de trabajo consistentes para cada sesión de entrenamiento.En la vida real, existen otros métodos aparte de reducir el volumen de trabajo en el juego para mitigar estos picos en el volumen de trabajo. Por ejemplo: darle un día libre adicional a un jugador, reducir la cantidad de lanzamientos en un bullpen, etc. Existe el argumento de que el volumen de trabajo previo al juego deben/pueden manipularse para maximizar el volumen de trabajo en el juego. En este caso, asumimos que el atleta no cambia su rutina pre-juego y por ende su volumen de trabajo previo al juego es la misma; debemos planear en torno a eso.

Esta tabla muestra el volumen de trabajo (estimado) de diferentes sesiones de entrenamiento para un lanzador. También se muestra la proporción crónica-aguda (PCA).

Si continuamos progresando el volumen de trabajo (durante el juego) de una manera lineal, en la cuarta apertura, este lanzador puede manejar 1 DWL de 64 unidades  (~ 9.2 entradas) y mantener eso cada seis días. El PCA más alto durante este período es 1.29, luego de la primera apertura con un 1 DWL de 64. Esto significa que el promedio del volumen de trabajo de un día, durante los nueve días más recientes fue un 29% mayor que el volumen de trabajo promedio de un día durante los últimos 28 días.

En una simulación como esta, es imposible predecir exactamente cuántas entradas podría lanzar un lanzador cada día o cada salida, y por esa razón nos queda estimar las entradas basadas en el número promedio de lanzamientos en una entrada en MLB. En realidad, 30 lanzamientos pueden darte tres entradas, o puede no ser suficiente para una sola entrada. Todos estas son situaciones del juego que deben ajustarse / tenerse en cuenta en su momento y por eso recomiendo a los lanzadores que monitoreen su propio volumen de trabajo siguiendo algunas de las ideas mencionadas en este blog.

Al observar el volumen de trabajo crónico, vemos que durante esta periodo el 1 DWL subió 46 a 64 unidades de Volumen de trabajo, el volumen de trabajo crónico de este lanzador ha aumentado de 18.7 a 21.0 unidades (un aumento de 12.3%) en un lapso de 21 días. Si este lanzador continuara con su rutina de entrenamiento actual y tuviera un 1 DWL de 64 unidades en el día de su salida/apertura cada seis días, su volumen de trabajo crónico alcanzaría un máximo de 25.9 unidades de volumen de trabajo después de cada salida.

Esto significa que en el transcurso de los 28 días anteriores, su 1DWL promedio habría sido igual a 25.9. Como comentamos anteriormente, el volumen de trabajo crónico es una medida de la “aptitud” del brazo. Si eres capaz de lanzar 100 pitcheos de manera consistente en un juego en lugar de sólo ser capaz de lanzar 30 pitcheos, podemos asumir que tienes mayores niveles de aptitud para lanzar.

Este volumen de trabajo crónico es mucho mayor que cualquier modelo previamente presentado². La razón de esta diferencia es que los volúmenes de trabajo pre- juego para este lanzador probablemente fueron mucho mayores que las mencionadas anteriormente. Esto se debe principalmente al enfoque en la sesión de las pelotas de PlyoCare y Long Toss antes de cualquier lanzamiento en el montículo. Dada esta información, es importante tener en cuenta que añadir una rutina de PlyoCare y Long Toss en el programa de entrenamiento de un lanzador puede servir como una forma de aumentar su volumen de trabajo crónico, o la aptitud general de su brazo, aumentando a su vez la capacidad para manejar más volumen de trabajo durante un juego. Se necesita más investigación para hacer determinaciones concretas sobre los límites del volumen de trabajo crónico dentro del béisbol.

Para progresar el volumen de trabajo del día de juego de la forma más rápida y de manera lineal, incluimos un día libre antes de cada salida o apertura. Es muy probable que a algunos lanzadores simplemente no les guste la idea de no lanzar el día antes de su salida. Este tipo de variable debe de tenerse en cuenta al sugerir modificaciones o prescripciones en el volumen de trabajo de un atleta.

En el escenario anterior, nos tomamos la libertad de asumir que este lanzador es parte de una rotación tradicional de cinco lanzadores. En ese caso, este atleta tardaría 21 días en realizar su primera salida con un volumen de trabajo de un día de 64 unidades  y 27 días en realizar su segunda salida de 70 unidades de volumen de trabajo y con descanso normal. Dada la abreviada temporada que será el 2020, quiero presentar otras opciones que los equipos podrían tomar en cuenta para poder utilizar sus mejores lanzadores durante la temporada. 

¿Podríamos ver a un equipo usar una rotación de cuatro lanzadores? ¿Una rotación de seis lanzadores?

 Si los equipos adoptarán una rotación de cuatro lanzadores, parece razonable suponer que la rutina entre salidas sería bastante similar a la original, con la eliminación del entrenamiento de lanzar del “Dia Antes”. De forma similar a la rotación original de cinco hombres, también compararemos los días libres como parte de la rutina entre salidas:

0 Días Libres 

Día 1: Salida/apertura Día 2: Día después Día 3: Bullpen Día 4: Día después Día 5: Salida/Apertura 

Día Libre luego de una Apertura 

Día 1: Salida/Apertura Día 2: LIBRE Día 3: Bullpen Día 4: Día Después Día 5: Salida/Apertura 

Día Libre antes de una salida/apertura

Día 1: Salida/apertura Día 2: Día después Día 3: Bullpen Día 4: Libre Día 5: Apertura/salida

Nuevamente, podemos desarrollar una matriz de volumen de trabajo del día del juego y evaluar el impacto que tendrían varios 1DWL en el PCA después de cada una de las primeras tres salidas de un lanzador.

Esta tabla muestra la proporción de volumen de trabajo agudo a crónico (PCA) correspondiente para varios volúmenes de trabajo de un día. Estos se dividen en tres escenarios: 0 días libres entre aperturas, día libre después de una apertura y día libre antes de una apertura.

Al igual que en la rotación original, vemos que el lanzador puede tener un 1 DWL de 52 unidades y mantener un PCA de 1.0 después de la primera salida. Debido al descanso reducido entre salidas (rotación de 4 lanzadores en vez de 5), este atleta ahora solo es capaz de tener un 1 DWL de 44 unidades sin que su PCA suba por encima de 1.3 sin añadir un día libre.

Si continuamos progresando el volumen de trabajo en el juego, agregando un día libre antes de cada apertura, en la quinta apertura, este lanzador puede manejar un 1 DWL de 56 unidades (~ 7.5 entradas). En la séptima apertura, puede manejar 1 DWL de 64 unidades (~ 9.2 entradas) y mantener ese volumen de trabajo cada cinco días.

El PCA más alto durante este lapso es 1.29 después de la tercera apertura. Esto significa que el volumen de trabajo promedio de un día durante los nueve días más recientes fue un 29% mayor que la carga de trabajo promedio de un día durante los últimos 28 días.

Esta tabla muestra el volumen de trabajo (estimado) de diferentes sesiones de entrenamiento para un lanzador. También se muestra la proporción crónica-aguda (PCA).

En el transcurso de aumentar el 1 DWL de 50 a 64 unidades para los días de apertura, el volumen de trabajo crónico de este lanzador ha aumentado de 18.7 a 24.1 unidades (un aumento del 28.9%). Una vez este lanzador realice varias aperturas con 1DWL de 64 unidades cada cinco días, su volumen de trabajo crónico alcanzaría un pico de 26.1 unidades después de cada una de sus aperturas. La rotación de cuatro hombres en realidad da como resultado aproximadamente el mismo volumen de trabajo crónico  que la rotación de 5 lanzadores a la cual estamos acostumbrados.

Si bien se puede llevar un poco más de tiempo acostumbrarse a sostener mayores volúmenes de trabajo con un día menos de descanso, el efecto a largo plazo en el volumen de trabajo crónico parece ser insignificante. Obviamente, hay algunas advertencias a esto, pero si tiene la oportunidad de que su mejor lanzador lance con más frecuencia sin asumir un riesgo adicional de lesión, ¿por qué no hacerlo?

Otra opción que los equipos podrían tomar en cuenta sería implementar una rotación de seis lanzadores. Esto le daría a cada lanzador un día adicional de descanso entre aperturas. La idea aquí es que esto permite que el lanzador tenga un mayor volumen de trabajo durante su apertura; la desventaja siendo que cada lanzador lanzará con menos frecuencia. Si los equipos optaran por esta opción, la rutina entre aperturas seguramente incluiría un día libre. 

Día libre Después de una salida/apertura

Día 1: Salida/apertura Día 2: Libre Día 3: Día después Día 4: Día antes Día 5: Bullpen Día 6: Día después Día 7: Salida/apertura

Día Libre antes de una salida/apertura

Día 1: salida/apertura Día 2: libre Día 3: Día después  Día 4: Día antes Día 5: Bullpen Día 6: Día después  Día 7: salida/apertura 

Esta tabla muestra la proporción de carga de trabajo aguda a crónica (PCA) correspondiente para varios volúmenes de trabajo de un día. Estos se dividen en dos escenarios: días libre antes de una apertura/salida y día libre después de una apertura/salida.

Evaluando nuevamente la matriz de volumen de trabajo del día de juego y las PCA resultantes de las primeras tres aperturas del lanzador, vemos que el atleta puede tener un 1 DWL de 54 unidades de volumen de trabajo y mantener un PCA de 1.0 después de la primera salida, al igual que en los otros dos escenarios planteados anteriormente. Debido al mayor descanso entre salidas, este atleta ahora es capaz de tener un 1 DWL de 56 unidades sin que su PCA suba por encima de 1.3 durante las primeras tres salidas. 56 unidades de volumen de trabajo para una apertura equivale a aproximadamente 7.5 entradas. Al igual que en los escenarios anteriores, este lanzador puede ahora tener un volumen de trabajo diario más alto sin que su PCA suba demasiado.

Al igual que en los escenarios anteriores, necesitamos progresar esta carga de trabajo. Si colocamos el día libre antes de la apertura/salida, este lanzador teóricamente podría manejar una carga de trabajo de un día de 64 unidades y sostenerlo cada siete días inmediatamente. Colocar el día libre directamente después de la apertura/salida da como resultado una progresión más prolongada del volumen de trabajo.

Esta tabla muestra el volumen de trabajo (estimado) de diferentes sesiones de entrenamiento para un lanzador. También se muestra la proporción crónica-aguda (PCA).

Esta tabla muestra el volumen de trabajo (estimado) de diferentes sesiones de entrenamiento para un lanzador. También se muestra la proporción crónica-aguda (PCA).

En el proceso de aumentar el volumen de trabajo de 1 día (1 DWL) de 56 a 64 unidades, el volumen de trabajo crónico de este lanzador ha aumentado de 18.7 a 22.8 unidades (un aumento de 21.9%). El volumen de trabajo crónico en este escenario es ligeramente más bajo que en los escenarios anteriores a pesar de obtener el mismo volumen de trabajo en el juego. La compensación en este caso son las apariciones menos frecuentes en el juego.

Entonces, tenemos una idea de la cantidad de tiempo necesaria para el desarrollo de este lanzador en específico. También conocemos los volúmenes de trabajo posteriores para cada escenario presentado anteriormente  y el número estimado de entradas (innings) para cada salida. Con esta información, podemos comparar el uso de los lanzadores en el juego entre los tres escenarios anteriores (rotación de 5, 4, y 6 lanzadores) durante los primeros 31 días.

Número de aperturas/salidas + Volumen de trabajo diario.

Rotación abridora de 5 Lanzadores: 7 aperturas

  • 0 Días libres- 46,46,46,56,56,64,64
  • Día libre después de la salida/apertura- 48,48,48,54,54,64,64,
  • Día libre antes de salida/apertura- 58,58,58,64,6464

Rotación abridora de 4 Lanzadores: 8 aperturas 

  • 0 Días libres- 44,44,44,50,50,50,64,64
  • Día libre después de salida/apertura- 48,48,50,52,52,52, 64, 64
  • Día libre antes de salida/apertura- 50,50,52,56,56,64,64,64

Rotación abridora de 6 lanzadores: 6 aperturas 

  • Día libre después de salida/apertura- 56,56,56,60,64,64
  • Día libre antes de salida/apertura- 64,64,64,64,64,64

Número estimado de Innings

 

Rotación de 5 lanzadores 

  • 0 días libres- 49.6 innings 
  • Día libre después de salida apertura- 50.3 innings 
  • Día libre antes de salida/apertura- 60.5 innings 

Rotación de 4 lanzadores 

  • 0 Días libres- 52.3 innings 
  • Día libre después de salida/apertura- 56.6 innings 
  • Día libre antes de salida/apertura- 61.9 innings 

Rotación de 6 lanzadores

  • Día libre después de salida/apertura- 49.3 innings 
  • Día libre antes de salida/apertura- 55.2 innings 

La diferencia general en las entradas estimadas parece bastante pequeña dentro de los primeros 31 días en este ejemplo, aparte de los escenarios que implican tomar un día libre antes de la salida/apertura. Si extrapolamos esto durante un período de tiempo más largo, esperaríamos ver una diferencia mayor entre cada uno de los grupos. También es importante tener en cuenta que estas son simplemente estimaciones de entradas basadas en el volumen de trabajo promedio durante un juego. Entre salidas, también es poco probable que se logren los mismos volúmenes de trabajo con la precisión que se presenta aquí. La implementación de cualquier estrategia fuera de la norma probablemente requeriría que alguien monitoree y prescriba los cambios necesarios, y a la misma vez darle autonomía al atleta. Dicho esto, si pudiera monitorear la intensidad y el volumen, parece que puede haber algún beneficio si sus mejores lanzadores lanzan con más frecuencia.

Una rotación abridora más corta…

Utilizar tus mejores lanzadores con más frecuencia parece ser valioso, pero ¿cuánto valor aporta realmente a un equipo? Según Tony Wolfe de FanGraphs, los siguientes equipos teóricamente verían el mayor beneficio en cuanto a WAR con una rotación de de cuatro lanzadores:

Como menciona Tony en su blog, cada equipo se vería afectado de manera diferente. Si tienes una rotación más profunda, el beneficio en hacer que tus lanzadores lanzen más frecuentemente no sería igual. Sin embargo, si eres un equipo con una gran diferencia entre la parte superior e inferior de tu rotación, es probable que debas tomar el riesgo de que tus mejores lanzadores lancen con mayor frecuencia.

Tony señala que las dobles carteleras y las lesiones pueden exacerbar aún más los problemas en cuanto a la profundidad de un staff de lanzadores cuando posiblemente se vea obligado a usar su séptimo u octavo mejor brazo en un día. Para algunos equipos, esto no es un gran problema, pero para otros es la diferencia entre llegar a los playoffs o no durante una temporada corta.

En resumen, si un lanzador entrara en la segunda parte de “spring training” con un volumen de trabajo crónico de ~ 18 unidades, como en este ejemplo, este lanzador estaría preparado para lanzar en un juego. El factor limitante más grande en términos de estar completamente listo para la temporada probablemente sea la frecuencia con la que los lanzadores han lanzado a alta intensidad o que tanto han enfrentado bateadores. Dado que es probable que tengan algunas semanas para prepararse para la temporada y acostumbrarse nuevamente a enfrentar bateadores, podemos esperar que su capacidad de volumen de trabajo inicial durante “opening day” sea un poco mayor.

En el caso de que los lanzadores no estén preparados para lanzar más de 100 lanzamientos cada sexto día antes del “opening day”, hay una pregunta que cada equipo deberá hacerse: ¿preferiría que su mejor lanzador lance con más frecuencia  y arriesgar que este pueda realizar el mismo número de lanzamientos en más entradas? o ¿preferiría tener su mejor brazo preparado para lanzar más lanzamientos en una sola salida, pero corre el riesgo de que este lanzador salga del juego temprano ?

Personalmente, creo que una temporada más corta debería al menos hacer que los equipos consideren renunciar a la rotación tradicional de cinco hombres e intentar utilizar sus mejores lanzadores con más frecuencia. La respuesta a esa pregunta probablemente dependa de cada equipo (¿qué tan profundo es su staff de lanzadores?) Y de cada lanzador (¿qué cantidad de volumen de trabajo crónico han acumulado? ¿Cuál es su rutina preferida entre salidas?). Solo el tiempo lo dirá.

Estén atentos a la 2da parte de este blog.

Escrito por el entrenador de pitcheo, Devin Rose

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